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DANZAS DE LA ZONA ATLANTICA DE COLOMBIA

Algunos de los bailes típicos de esta región son Bullerengue, Ciempiés, Cumbia, Diablos y espejos, Farotas, Gaita, Garabato, Pilandera, Sere sese, Mapale.

El Bullerengue es un baile solo de mujeres. Es quizás una de las danzas en las que más se evidencia la ascendencia africana mediante los tambores, el palmoteo y el canto coral que acompaña su realización. Al parecer, surgió como una reacción cultural dentro del contexto ceremonial de las comunidades cimarronas, probablemente en el Palenque de San Basilio. En esencia es una danza ritual que se realiza de manera especial cuando las jóvenes llegan a la pubertad. El bullerengue simboliza la fecundidad femenina, aunque no se descarta que también en tiempos coloniales haya tenido connotaciones fúnebres.

En San Basilio de Palenque el bullerengue es danzado por mujeres jóvenes que mantienen su cuerpo en posición erguida y realizan movimientos pausados, coordinados y simétricos. Los movimientos de la pelvis, la frotación del bajo vientre, el juego efectuado con las polleras para obtener combinaciones armoniosas y diversas figuras, como mariposas, remolinos y batir de olas, al igual que el palmoteo de las manos, otorga a las bailarinas un aire sereno y ceremonial y una actitud de expectativa. El paso de la danza es menudo y deslizado, apoyando plenamente los pies en el piso. La coreografía forma hileras y filas en línea recta y, en menor medida, círculos. La danza termina en un gran torbellino de cruces de parejas en cuadrillas.

En Córdoba y en el Urabá antioqueño la coreografía del bullerengue resalta la temática amorosa, de conquista y de competencia entre sexos, con alto contenido erótico.

La Cumbia es uno de los bailes más representativos del folclor colombiano, tanto que se considera la danza más importante de la Costa Norte. Al parecer, surgió durante la colonia en Cartagena, con ocasión de las fiestas de La Candelaria, celebradas por los esclavistas españoles el 2 de febrero. Rápidamente se dispersó por otros lugares del litoral Caribe y conquistó las riberas del río Magdalena y el norte de Antioquia.

Es de origen africano y en ella se distinguen atributos de una ceremonia erótica que la acredita como una danza ritual. Con el transcurrir del tiempo, y por la constante interacción con la población indígena, esta danza sagrada se adaptó a espacios profanos, incorporándose así a todas las festividades de la región.

Sus gestos describen un diálogo amoroso entre hombres y mujeres. La cumbia es una danza de parejas sueltas, de libre movimiento, que se realiza en sitios abiertos, como calles, plazas o playas. Los desplazamientos se efectúan de manera circular en torno a un punto central ocupado por los músicos. Según algunos relatos antiguos, en el siglo XVIII la cumbia se bailaba de noche, alrededor de una fogata, y los músicos se situaban a un lado de los bailadores.

 Las Farotas es una danza irónica de Carnaval tiene su origen en la colonia y se conserva en varios pueblos de la depresión momposina. Refleja una protesta de los hombres que, disfrazándose de mujeres, se entregaban al amor de los españoles a cambio de regalos. Los danzantes son 17 en total y uno de ellos hace el papel de mamá alcahueta o celestina, pues la sátira no está dirigida al colonizador, sino a sus propias mujeres, que despreciaban a los indígenas por el hombre español.
 
                                
El Garabato es una danza macabra, imitación de las de la edad media y en ella el garabatero simboliza la muerte portadora de una guadaña con la que va atrapando a los bailarines. Los goleros son la figura coreográfica con probable origen en algún cuento folclórico de tradición oral, es la historia de un burro flojo que decide no trabajar más y echarse a dormir. Al dormir sueña que los gallinazos, seguidos por su rey y por la "Laura", que es su compañera van a comérselo. El dueño del burro es un cazador que ha resuelto abandonarlo en vista de su inutilidad pero al observar que el sueño del burro se ha convertido en realidad y va a correr con una suerte lamentable, se presenta con su perro e interrumpe el festín que está apunto de comenzar.


El Torbellino muestra un fuerte ancestro indígena está señalado porque sus células rítmicas se hallan en un canto de viaje de los indígenas yuco - motilón, el karakeney la interpretación instrumental está a cargo del trío de cuerdas colombianas (tiple, bandola y guitarra) y el conjunto santandereano de tiple, requinto (como instrumento cantante en vez de la bandola, zambumbia, carraca, quiribillos, esterilla, pito, chucho, raspa de caña y pandereta.
 


El Cerecece es tradicional de mineros afrodescendientes de la región de Zaragoza (Antioquia). Al parecer fue asimilado de las danzas del litoral Caribe por esclavos que trabajaban en los socavones del oro en el norte de Antioquia durante la época colonial. Su temática describe el trabajo en las minas de aluvión.

En su interpretación hombres y mujeres utilizan sus trajes tradicionales de laboreo y van provistos de antorchas encendidas. Los oficiantes se ubican en fila para ilustrar, mediante la pantomima descriptiva, el final de la jornada de trabajo. En este baile se representan diferentes escenas entra las cuales se destacan las etapas de búsqueda, zarandeo, barequeada, lavada y llevada a las bateas del metal precioso. El cuadro de costumbres concluye con eróticos movimientos y acercamientos del vientre.
 
                                                    
El Mapalé tiene una marcada ascendencia africana propia del litoral Caribe. En sus orígenes fue una danza de trabajo ejecutada en las noches y amenizada con toques de tambores, las palmas de las manos y el canto. Con posterioridad se produjo una transformación de su temática, y se le dio un énfasis de regocijo con carácter sexual. La coreografía actual mantiene rasgos de su esencia africana, tanto en el vestuario, que es en extremo sencillo, como en la presencia del machete, instrumento de trabajo utilizado para el procesamiento del pescado.


El mapalé se baila con pasos cortos, ritmo acelerado y palmoteo constante de los bailarines. Las rutinas se inician con la formación de dos filas individuales una frente a la otra, por parte de hombres y mujeres, para efectuar avances hacia delante y hacia atrás. Continúa con posturas de exhibición libres e individuales de los hombres con el propósito de agradar a sus parejas, quienes se turnan para corresponder los enfrentamientos. Los movimientos son frenéticos y con un alto contenido de erotismo. Los de las mujeres son un tanto diferentes y se destacan por ser más excitantes y eróticos.
                                        

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